Querida Aminetu:Es difícil escribir esta carta cuando ya llevas tantos días de hambre, de mano dura. Es difícil la palabra.
Aminetu, tú lo sabes, nuestro mundo agoniza, sólo algunas semillas como la tuya nos indican que es posible aún la primavera.
Querida mujer, mujer sementera, fértil dama de arena.
Aquí estamos, los que no nos rendimos, mirando a los ojos a aquellos que están haciendo de ti un cuerpo sin domicilio.
Aminetu, ejemplo de resistencia, la muerte se acerca, quiere acostarse en tu corazón, te desordena el pulso, te aprieta los huesos, te quiere en su presidio, sin hijos, sin madre, sin sueños, sin bandera.
Aminetu estamos contigo, sin ceder un palmo, acechando con canciones a tanto perro, a tanto guardián del reino.
Aguanta, mi amor, los perros también se arrodillan.











