lunes, enero 22, 2007

Dice Silvia que hoy, en el barrio, hubo matanza. Dice que se escuchaba la agonía del animal desde todos los sitios. Dice que casi había olvidado qué se siente cuando la muerte lenta, lentísima, liba sangre y espera.
Dice Silvia que nunca ha soportado esto, ni cuando decapitan gallinas, ni cuando golpean conejos, ni cuando desangran cerdos.
Dice Silvia que de niña no pudo jugar entre carne troceada, entre intestinos ni fritangas, dice que los demás se reían de ella, y con las manos manchadas la seguían divertidos, como si fueran de mentira los ojos vidriosos, los coágulos y las vísceras.
Dice Silvia que hoy, no lo soportó , dice que se puso algodón en los oídos y se marchó corriendo muy lejos, hasta que los alaridos cesaron y regresó la calma al barrio.
Me pareciste un hombre guapo
hasta que te vi,
degollar sin tembleques.

2 comentarios:

CEL dijo...

Recuerdos que llegan desde mi niñez, lloraba por la gallina que mataban y el conejo ni lo comia, el cerdo agradezo no haber visto nunca su muerte, dicen que chilla alaridos de dolor.

Lety dijo...

Ay dile a Silvia, que yo me perdí en el caracol, cuando vi que un cuchillo, tornó una tortuga en manantial.