
Dice Silvia que ella no tiene el corazón preparado para esto. El suyo ha sido siempre un corazón combatiente, con el puño en alto, acostumbrado al fuego y a la metralla, al exilio y a las trincheras pero ahora es un corazón rendido, con los brazos caìdos, batido en retirada.
Dice Silvia que hoy sus sueños estàn turbios y ya no tiene patria.
Y ya no tiene nada, apenas un camino que desandar, apenas una lucha que olvidar.
Esto es lo que tengo:
Unas manos vacìas,
una inhóspita geografía.