En un tiempo demasiado lento un puñado de hombres y mujeres ofrecen sus vidas a cambio de un país con la frente limpia para los hijos, para los hijos de los hijos
Ya no sirve mirar hacia otro lado, sus bocas se detienen para castigar a los que no desean rendir cuentas.
La patria hace ruido porque tiene el estómago vacío de justicia y ellos, con los dientes apretados, masticando mansamente sus pulcras dignidades aguantan el apetito y miran de frente a los que pasan a cuchillo el presente y el futuro
Un puñado de hombres y de mujeres, desafiando al miedo, a la derrota, al castigo, abanderan con su decencia la esperanza de entregar a los hijos un país del que no sentir vergüenza.
Por vosotros, levanto mi mano izquierda y brindo.Por vosotros.