martes, febrero 02, 2010



Dice Silvia que hoy no es posible ser poeta.

Dice que ella siempre desempeñò este trabajo precario de verso tos y madrugada, pero hoy la despidieron en sueños, sin carta, sin aviso, le dijeron: "no vuelva usted mañana" y se encontrò en la calle con cientos de oficios imposibles, largas filas de hombres y de mujeres cargando con la incertidumbre, el llanto de los hijos.

Dice Silvia, que no, que no es posible ser poeta en este mundo partido en dos mitades donde la palabra la tienen quienes no dicen las verdades.

No, no es posible ser poeta, cerrar los ojos, apretar los puños y dejar que corra el aire.
No, dice Silvia, esto, no es posible.

miércoles, enero 27, 2010

Dice Silvia que el mundo està partido en dos mitades.
Ellos y nosotros, separados por un abismo de crueldades.
Ellos y nosotros, blanco y negro, sin grises ni otros colores.
Ellos y nosotros, orden y desorden.
Ellos y nosotros, muñones y manos que se abren.
Ellos y nosotros, silencio y palabras a borbotones.
Ellos y nosotros, silencio y gritos desgarradores.
Silencio y rabia.
Silencio y siglos de infamia.
Ellos y nosotros, uno y otro lado enfrentados.
Ellos en su tierra yerma.
Nosotros en la nuestra.
Tierra de esperma y primaveras.

sábado, enero 23, 2010


Dice Silvia que mañana comerà con una joven que pasò la niñez en su casa. Dice que es una hija màs de la precariedad emocional, que pasaba los dìas de bar en bar con su madre, hasta la madrugada, triste, muy triste.
Los ojos de esa niña vieron lo que nunca debieron mostrarle.
Dice Silvia que mañana van a comer juntas para celebrar que pese a todo, la vida va a recompensarla borrando con amor la mirada terrible de su infancia.

martes, enero 19, 2010

Dice Silvia que sus dos hermanos estàn en el paro. El mayor, hace tiempo y su hermana, ayer recibiò la buena nueva. Dice que cada uno con sus respectivas hipotecas, cada uno con sus cargas familiares, cada uno con su madurez a cuestas.
Dice que està furiosa porque a los empresarios les sale gratis arruinar la vida de la gente, y que en momentos como este piensa en esas familias que no se pueden ayudar porque no hay donde rascar y su existencia se convierte en un terrirorio en guerra donde el pan y la salud escasean. Dice Silvia que no le vengan hoy con discursos pacifistas, de paz y amor y armonia, que no le venga nadie diciendo lo de siempre, lo de los brotes verdes, porque està hasta los ovarios de tanto discurso banal, de tanta indecencia.

sábado, enero 16, 2010


Dice Silvia que la poesìa a veces es un eco desagradable que perpetùa lo establecido, a veces, la poesìa, tiene bien peinado el cabello y mira desde la otra orilla, complaciente y grosera.

Dice que participa asì, de ese crimen perfecto que es la indiferencia.

Porque la poesìa la hacen hombres y mujeres a veces demasiado dòciles que buscan la trascendencia màs estùpida, el reconocimiento màs obsceno.

Dice Silvia que hoy se despertò con ganas de decir esto, porque le produce nauseas saber que mientras muchos poetas, desde su trinchera estàn diciendo una y otra vez basta, basta, basta, hay otros que celebran sus lujosas ediciones y brindan risueños, muertos de solidaridad y de compromiso.

jueves, enero 14, 2010


Dice Silvia que se puede vivir sin amor, sin ternura, pero es como convertir el corazòn en un muñòn seco agarrado al pecho.
Dice que los que viven asì, mendigando tinieblas, llevan en la mirada tristeza en tempestades, llevan en las palabras rencor a manos llenas, llevan sobre la espalda dolor y màs dolor y màs dolor.
Dice Silvia que los que viven sin abrir el corazòn a la ternura, deambulan fantasmales marcados por una existencia frìa y solitaria donde cada latido, cada caricia es el peor de los patìbulos.

domingo, enero 10, 2010

Dice Silvia que el amor quizà no sea màs que voluntad, el deseo de dos personas por explorar el mismo camino, con todas las sorpresas, con todas las heridas, con todos los sueños al vuelo.
Y no decir quizàs, ni tal vez, ni mañana.
El amor, dice Silvia, no sabe de cobardìas ni de rutinas, sale a la vida omnipotente para buscar su sitio en las trincheras o en las oficinas.
El amor, dice, puede con todas las ruinas, pero es preciso que sean dos los corazones que se dispongan a apuntalarlo, piedra a piedra, caricia a caricia.